



Ocurrió en Carlos Spegazzini, partido de Ezeiza. El chico, con su tía, se presentó ante una jueza y le contó que había matado a un vecino y lo enterró en el fondo de su casa. Lo hizo “cansado de que le robe, le pegue y lo extorsione”.
“Quiero saber si es mi hermano, quiero saber quién lo mató”, gritó Jorge, uno de los hermanos mayores de Oscar Villalba, un adolescente de 16 años desaparecido desde el martes. Lo dijo cuando la Policía Científica bonaerense sacaba el cuerpo que había desenterrado del fondo de una casa, en Carlos Spegazzini, bajo 40 centímetros de tierra. Era la casa de Rodrigo, el chico de 15 años que, horas antes, acompañado por su tía y un abogado, había confesado ante una jueza que había matado al chico y lo había enterrado. En el Tribunal de Menores Nº 5 de Lomas de Zamora, a cargo de Marta Pascual, declaró que había matado al otro chico porque estaba “cansado de que le robe, le pegue y lo extorsione”, contó una fuente vinculada con la causa. A partir de esa declaración, la fiscal ordenó la realización de excavaciones en los fondos de la casa. Horas más tarde, efectivos de la Jefatura Departamental Almirante Brown, bomberos y peritos de la Policía Científica bonaerense hallaron el cadáver.
Más de seis horas estuvieron trabajando las autoridades en los fondos de la casa que Rodrigo comparte junto a sus hermanos y su tía, Margarita Villavicencio, que los adoptó luego de que su madre biológica los abandonara, relataron los vecinos. La jueza, los efectivos policiales y los bomberos llegaron al lugar pasado el mediodía y, rápidamente, cercaron la zona. Sin embargo, eso no evitó que la gente se fuera acercando de a poco conformando una improvisada audiencia. El objetivo era sólo uno: ver el momento en que sacaban el cuerpo de la víctima.
Más de medio centenar de personas –en su mayoría adolescentes– cruzaban probables hipótesis sobre lo sucedido: que problemas de drogas, cargadas reiteradas y hasta un intento de violación. Ya de noche, los efectivos retiraron la camilla embolsada en plástico negro. Una camioneta policial la trasladó hasta la Morgue Judicial de Lomas de Zamora, adonde debieron concurrir los familiares de la víctima para reconocer el cuerpo.
“Aún no está confirmado si se trata del cuerpo sin vida del chico desaparecido”, dijo la jueza. Se limitó a confirmar que efectivos forenses de la policía encontraron el cuerpo de un adolescente sin vida, enterrado a unos 40 centímetros de profundidad en el fondo de la casa.
La Policía Científica bonaerense, junto con efectivos de la unidad departamental de Almirante Brown y con personal de Bomberos de Tristán Suárez –una localidad vecina–, fueron los encargados de realizar las excavaciones. Es que, horas antes, Rodrigo se había presentado en los Tribunales de Lomas de Zamora y relató que había asesinado y enterrado en el fondo de su casa a Villalba. “La declaración indagatoria, con todas las garantías, la tomé yo y ahora el chico está detenido en un instituto de seguridad”, precisó Pascual.
“Es un muy buen pibe. Algo le debe haber hecho”, disparó sin dudar Claudia, una adolescente, en referencia a Rodrigo. Lo conoce del barrio, vive a dos cuadras de su casa. “Era calladito, pero muy educado”, agregó. Chango, como le decían allí, concurre a la Escuela Media número 2 de Ezeiza, donde según fuentes de la institución es un buen alumno.
Detrás de la cinta de peligro que la policía dispuso a unos 30 metros de la casa donde se halló el cuerpo, algunos de los chicos que van a clases con Rodrigo y que ayer a la tarde aguardaban, como tantos otros, que algo sucediera, lo caracterizaron como “buen compañero, no molestaba a nadie”, aunque lo pintaron como algo introvertido.
No dijeron lo mismo de Oscar Villalba. Había desaparecido el martes, aunque, como se iba de su casa “cada dos por tres”, según aseguró su prima Laura, su familia no radicó la denuncia. “Andaba siempre metiendo miedo”, sostuvo Cristian, uno de los adolescentes que integraban el público improvisado en la esquina de Lavalle y Magallanes.
“Oscarcito” le decían en el barrio donde, además, era conocido por sus andanzas. Es que, a pesar de sus 15 años, ya contaba con varias causas por robo y otros delitos. Entre los adolescentes resonaron varias hipótesis sobre el móvil del asesinato. “Rodrigo lo mató de bronca, porque había querido abusar de su hermanito”, susurró Pablo. Miguel lo miró de reojo, como dudando de su versión, y dijo que “Oscarcito lo cagó y Rodrigo no lo perdonó”. Su teoría se sostiene si se toma como verdadera la otra parte; la que cuenta que Rodrigo y Oscarcito mantenían una relación de negocios en la que el primero le daba al segundo artefactos para que éste vendiera, y después se repartían las ganancias.
“Fue un ajuste de cuentas”, especuló la prima de la víctima. Laura, junto a un grupo de vecinos de Oscar, fue la única familiar directa que estuvo esperando en la calle todo el tiempo que duró el trabajo de la policía y la fiscal. Mostró calma sólo hasta que vio pasar la camilla cubierta en bolsas negras. “¿Por qué no me dijeron que lo habían encontrado?”, gritó mientras corría hacia el camión policial. Si bien la fiscal no dio seguridad, para ella ya estaba todo dicho.
Informe: Ailín Bullentini.
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El lugar y la hora serán confirmados.
¿“En el País de la Libertad”?
Pronunciamiento del Cispren sobre la censura a Enrique Lacolla, reconocido columnista que fue censurado y luego desafectado de la redaccion de uno de los diarios mas importantes de Cordoba, La Voz del Interior.
Intolerancia y doble discurso
El Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA) denunció hoy un episodio de censura que “resulta ejemplificador acerca de cómo los trabajadores de prensa y el derecho a la información de la ciudadanía han estado entre las principales víctimas del fuego cruzado de las últimas semanas entre los dueños del Estado, los dueños del campo y los dueños de la comunicación”.
“En el momento más álgido del conflicto agropecuario, el diario La Voz del Interior rechazó un artículo sobre el tema a su columnista y editorialista Enrique Lacolla, quien escribía en el diario desde hace 33 años. Posteriormente, al trascender el incidente, la empresa dispuso desafectar a Lacolla de su redacción, perpetrando así un doble acto de censura e intolerancia”, reveló hoy el Cispren en un comunicado de prensa.
Frente a esto, la Comisión Gremial Interna de Prensa consideró “extrema” a la medida, porque “priva a todos, compañeros, colegas y lectores en general, de una palabra diferente en el periodismo nacional, que ha demostrado valentía y firme posición en sus convicciones, frente a la chatura y banalidad que imponen hoy los grandes medios de prensa”.
La desafectación de Lacolla, iniciada con el rechazo de una nota titulada “La sedición del campo”, coincide con la asunción del control total de la empresa Cimeco -propietaria de La Voz- por parte del Grupo Clarín, que participa en forma directa en los agronegocios y cuenta en su directorio con poderosos terratenientes y empresarios del sector agropecuario. El mensaje es muy claro: no hay lugar para el disenso ideológico en los grandes medios de comunicación. Y menos en momentos en que en un conflicto se dirimen intereses propios o de sus aliados.
Entre ellos, los de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), entidad que suele enmascarar en la supuesta reivindicación de la libertad de prensa la defensa de la libertad de empresa y el monopolio informativo, ha afirmado en estos días en una solicitada: “En su diversidad, la prensa argentina ha dado sobradas muestras de ecuanimidad, objetividad y equidistancia pudiendo exhibir una trayectoria democrática que, en muchos casos, abarca vicisitudes patrias a lo largo de más de un siglo”.
La declaración resulta poco menos que hipócrita, si se tiene memoria -por citar sólo algunas de estas “vicisitudes”- de la complicidad de las grandes empresas periodísticas con el genocidio perpetrado por la última dictadura militar y con el modelo económico de exclusión social concebido en esos años y profundizado durante la década de los 90, complicidad ésta última que fuera compensada con la habilitación de los multimedios, es decir, la consagración del monopolio informativo.
Ya el Cispren denunció la semana pasada esta impostura de Adepa, que “advierte sobre la inconveniencia de las palabras de la Presidenta y hace gala de la vigilancia de la libertad de prensa, mientras sus socios se cansan de practicar la censura según lo dicte la conveniencia de la empresa”. El caso de Lacolla es una triste y elocuente muestra.
Se trata de un caso emblemático que debe llevar a interrogarnos sobre las supuestas “grietas” que le quedan a un comunicador valiente y talentoso para ubicarse dentro de estos medios cada vez más concentrados. Si a un periodista, intelectual y docente universitario del prestigio y la trayectoria de Lacolla le ocurre esto, que nos espera a los que todavía creemos en el mandato social del periodismo.
“El Cispren se solidariza -ahora públicamente- con el compañero Enrique Lacolla, al tiempo que repudia y denuncia el doble discurso de Adepa y La Voz del Interior, que mientras amordazan a sus trabajadores con una mano, con la otra esgrimen una bandera en la que no creen ni respetan”En ese marco, más de 150 compañeros de todo el país discutimos en torno a los desafíos de la organización gremial en los centros de estudiantes, al sistema educativo en general y a la coyuntura política que atraviesa nuestro país. Participamos compañeros de Rosario,
Cerca de las 11 de la mañana, comenzamos el trabajo en comisiones, leyendo y discutiendo el primer módulo: “Movimiento Estudiantil: reivindicaciones gremiales y organización popular”, donde planteamos nuestras reivindicaciones como estudiantes, pero también, la necesidad de articularlas con las de otros sectores, en el camino de la construcción de un proyecto para las mayorías populares.
Después seguimos con el segundo módulo, que nos permitió discutir sobre el porqué elegimos el nombre de UES para nuestra naciente organización, reivindicando aquella expresión y herramienta organizativa de los estudiantes secundarios de
Después del almuerzo llevamos adelante un panel sobre “Nueva ley de educación y coyuntura política”, en el que expusieron Stella Maldonado (Secretaria General de CTERA), Santiago Martorelli (Secretario de Organización del Movimiento Evita y Jefe de Gabinete de la ciudad de
Panel: “Nueva ley de educación y coyuntura política”
A través de las exposiciones y el debate posterior, analizamos las consecuencias de casi treinta años de políticas neoliberales sobre el sistema educativo, el proceso de cambio que atraviesa nuestro país desde la rebelión popular del año 2001, y fundamentalmente a partir del 2003, y discutimos sobre el salvaje lockout patronal agrario que vienen llevando adelante los sectores más concentrados de la economía y sus grupos de choque.
Luego continuamos la discusión en grupos, para pasar finalmente a la actividad de cierre, que comenzó con la lectura de las conclusiones de las 9 comisiones que funcionaron. Con la banderas de
Para el acto de cierre, además de Nacho Rico y Martín Gordillo - dos compañeros de
Acto de cierre.
Los tres destacaron que la reorganización de los secundarios en general y de
Acto de cierre.
Finalmente, con alegría y con mística militante, hicimos una peña de despedida con mucho rocanrol, cumbia, reageton, acompañados al grito de “y ya lo vé, y ya lo vé, somos los pibes de la UES”.
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